Trump vuelve a mover ficha

Sección de opinión, por Marta Baena Sanz

Estados Unidos podía haber enlazado dos hechos sin precedente, el primer presidente negro de su historia con la primera mujer presidenta. Esta sucesión no se logró, no obstante, había una fórmula que se estaba pasando por alto y que impactaría mucho más en la imagen estadounidense y en la historia del país. El partido Republicano ganó al Demócrata y Trump alcanzó la presidencia, y desde el mismo instante en el que se supo que Clinton había sido derrotada, el gobierno del presidente número 44 de los Estados Unidos ya comenzó a generar polémica y a levantar ampollas con sus comentarios.
Sólo se había cumplido un mes desde que se había instalado con su troupe en la Casa Blanca, pero ya se había enemistado con el país colindante, Méjico, y no por otra causa más que la de construir un muro que separara ambas naciones; el esfuerzo de millones de ciudadanos por desdibujar fronteras choca frontalmente con las barreras que otros se empeñan en levantar.

Tampoco pasaron desapercibidas sus ‘buenas’ relaciones con Rusia –a pesar de la supuesta conexión electoral con Putin– o con Corea del Norte, que han copado también titulares y noticias en los medios de todo el mundo. Porque otra cosa no, pero Trump ha hecho las delicias de los periodistas sirviéndoles las noticias en bandeja de plata y a través de una de las redes sociales que más impacto tiene en la actualidad, Twitter. Esta ha sido, y es, la vía preferida del multimillonario para expresar su descontento, reprobación o apoyo ante cualquier cuestión institucional, demostrando así la poca mesura y control o la poca importancia que da a la opinión de la sociedad sobre él. Dicen que lo importante es que hablen de ti, da igual si bien o mal, de Trump hablamos a diario, es raro el día que no aparece en las noticias, pero casi nunca para anunciar algo positivo.
Y si antes referenciábamos hechos sin precedentes, la última polémica, en torno al presidente americano, ha sido la destitución del director del FBI, James Comey, por “no dirigir correctamente la oficina”. Una destitución que se esconde bajo el descontento de Trump y su equipo después de que en el pasado mes de julio Comey archivara el caso de los correos supuestamente ilegales de Hilary Clinton durante la campaña presidencial; aunque todo apunta a que la verdadera causa del despido sería la investigación que el ahora exdirector del FBI estaba realizando para demostrar la conexión entre Trump y Putin durante las elecciones.
Una destitución que ha caído como un jarro de agua fría en Estados Unidos y que ha sorprendido al resto del mundo, ya que algunos expertos han reconocido que no se encuentran precedentes, aunque otros sacan nombres de otros directores destituidos como el caso de William S. Sessions en el 93. El caso es que, con o sin precedentes, Trump ha vuelto a hacer alarde de su poder, ya que no es el primer cargo público que destituye en los escasos cinco meses que lleva como presidente; también la adjunta al Fiscal General Sally Yates probó su medicina por oponerse a prohibir la entrada a ciudadanos de siete países a pesar de la orden ejecutiva.

 

Advertisements

One thought on “Trump vuelve a mover ficha

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s