La opereta de Paco Mir

“Los cándidos siempre pueden ser unos hijos de puta en potencia”. Con una de sus llamativas frases comienza Albert Boadella, director artístico de los Teatros del Canal, la presentación de la opereta ‘Candide’, adaptada y dirigida por uno de los integrantes de Tricicle, Paco Mir. De esta manera, logra captar la atención de todos los asistentes y sacarles una sonrisa mientras continúa el tranquilo recorrido por el estanque del Retiro.

Empieza por Voltaire, el creador de esta sátira que aparece reflejado en la propia historia: “Bajo seudónimo, Voltaire nos cuenta una parte de su autobiografía“. El francés está encarnado en ‘Candide’, un muchacho que es “expulsado del paraíso, y que conoce la maldad en el fondo de la vida”. Según su intérprete, Toni Comas, es “un chico desconfiado porque las circunstancias le han hecho serlo”.

Por eso, ‘Candide’ es un viaje por la vida, donde la inocencia del principio te contagia de optimismo, y la dureza del final destapa la maldad que se esconde. Pero este camino no lo recorrerá solo, sino en compañía de su novia Cunegunda (María Rey-Joly), que afirma que su personaje “es delicioso y muy completo, porque combina la parte actoral y la vocal, lo que conlleva una gran exigencia”.

Divertida y gamberra

Paco Mir, por su parte, reconoce: “Ya me gustó como lectura”, y por eso, cuando tuvo la oportunidad compró todos los vídeos y se planteó llevarla a cabo. “Es una obra divertida y gamberra. Un terreno en el que me desenvuelvo muy bien”, comenta el director. Quien nunca ha sentido la necesidad de hacer drama porque, apunta, “no me lo ha ofrecido nadie, y tampoco me lo he pedido yo”.

Lo que le atrajo fue la historia de un joven llamado Cándido, que fue convertido por Leonard Bernstein en ópera en 1956, a raíz de una sátira de Voltaire. Bernstein, además de compositor y pianista, fue un gran hombre de la música del siglo XX, ya que supo “tocar muchos palos diversos y muy bellos”, como apunta Boadella.

Temas que ahora interpreta la Joven Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid, que adquiere un protagonismo especial al estar presente en la escena. “Ésta es una versión de concierto. Por eso, la orquesta forma parte de la acción“, puntúa Mir. Ante lo que Toni Comas añade: “Hace cosas que no ha hecho nunca, como animar y gritar”. Pero sin duda, quien mejor sabe cómo ha trabajado la orquesta es Manuel Coves, director musical, que halaga su esfuerzo y matiza: “Es una partitura difícil de tocar, por los contrastes musicales, las texturas, los ritmos. Pero todos han crecido en calidad”.

El último en ser mencionado es el propio Mir, que ha combinado las versiones del 73, la del 89 y la suya propia, porque “siempre acabas añadiendo cosas. Dentro del estilo, te salen gags particulares”. De esta manera, le aporta una comicidad esencial, aunque reconoce que se ha mantenido fiel al texto original de Bernstein, y le extraña que hasta ahora no se haya traído como opereta a España. Y precisamente, por ser la primera vez, lo ha hecho a lo grande con un elenco de más de 100 personas, con las que ha logrado formar casi una familia. Para transmitir el mensaje que se lleva repitiendo mucho tiempo: “Hay que buscar, a pesar de todo, el lado bueno de la vida”.

 

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